martes, 1 de agosto de 2017

S.I. Adiestramiento de cèlulas T y B

Adiestramiento de las células T y B
LAS células T y las células B no pueden ir directamente a la guerra después de salir de la médula ósea. Su armamento es ultramoderno, lo que obliga a un adiestramiento de alta tecnología antes de salir a luchar. Las células T se dedicarán a la guerra biológica, mientras que las B se especializarán en misiles dirigidos. Ambas se entrenan en las escuelas técnicas del sistema inmunológico.

Con este fin, la mitad del millón de linfocitos que se produce cada minuto en la médula ósea va hasta el timo —una pequeña glándula situada detrás del esternón— para recibir entrenamiento como células T. A este respecto, el libro The Body Victorious comenta: “Los linfocitos que asisten a la escuela de adiestramiento técnico del timo son las células auxiliares, las supresoras y las asesinas, llamadas linfocitos T (o células T) y constituyen los elementos indispensables de las fuerzas armadas del sistema inmunológico”.

Cada célula produce diez mil anticuerpos por segundo
El libro The Body Victorious explica: 
“La otra mitad de los linfocitos no entrenados” son células B que van hasta los nódulos linfáticos y tejidos relacionados para ser adiestradas en la fabricación y lanzamiento de misiles dirigidos que reciben el nombre de anticuerpos. 
Cuando las células B “se agrupan en estos tejidos, son como páginas en blanco: no saben nada y deben aprender desde cero” para “adquirir la capacidad de reaccionar de forma específica contra sustancias ajenas al cuerpo”. 
En los nódulos linfáticos una célula B madura, activada por células T auxiliares y antígenos relacionados, “prolifera y se diferencia para formar células plasmáticas que segregan anticuerpos idénticos con especificidad única a un ritmo de aproximadamente diez mil moléculas por segundo en cada célula”. (Immunology.)

Para ayudarnos a comprender la magnitud del trabajo que efectúa nuestro sistema inmunológico, un artículo del National Geographic de junio de 1986 detalla el desafío al que se enfrenta el timo: 
“A medida que las células T maduran en el timo, una de ellas aprende de alguna forma a reconocer los antígenos de, por ejemplo, el virus de la hepatitis, otra aprende a identificar antígenos de una variedad de la gripe, una tercera a detectar el rinovirus 14 [un virus del resfriado], y así sucesivamente”. 
Después de hablar sobre “la inmensa tarea a la que se enfrenta el timo”, el artículo explica que en la naturaleza hay antígenos “con centenares de millones de formas diferentes, por lo que el timo debe producir grupos de células T que reconozcan a cada una. [...] 
De hecho, produce a gran ritmo decenas de millones. Aunque solo unas pocas reconozcan a un antígeno en particular, el número de células inspectoras es lo bastante grande como para identificar la variedad casi infinita de antígenos que produce la naturaleza”.
Mientras algunas de las células T auxiliares estimulan a los macrófagos a multiplicarse, otras situadas en los nódulos linfáticos se fijan a las células B situadas allí y hacen que se multipliquen. Muchas se convierten en células plasmáticas.
 De nuevo, las células T han de tener los receptores apropiados que se unan a las células B y las motiven a formar células plasmáticas, que a su vez producen millones de anticuerpos cada segundo.

Como cada célula plasmática fabrica un tipo único de anticuerpo, con un receptor específico para cada antígeno patógeno, pronto hay billones en las líneas de batalla que apuntan hacia los antígenos de una enfermedad específica. 
Se fijan a los invasores, los detienen, hacen que se reagrupen y los convierten en presas más apetecibles para los fagocitos, lo que, unido a ciertas sustancias químicas liberadas por las células T, produce en los macrófagos un hambre insaciable, haciendo que engullan a millones de microorganismos invasores.
Además, los propios anticuerpos pueden provocar la muerte de estos microorganismos. 
Una vez que se han fijado a sus antígenos superficiales, hay moléculas proteicas especiales, llamadas factores de complemento, que se agrupan en la superficie del germen.
 Cuando hay suficientes factores de complemento, penetran en la membrana del microorganismo y producen un líquido que hace que la célula reviente y muera.

Estos anticuerpos, desde luego, deben poseer los receptores correspondientes que les permitan fijarse a los invasores. 
A este respecto el 1989 Medical and Health Annual de la Encyclopædia Britannica, página 278, explica que las células B son capaces de “producir entre cien millones y mil millones de anticuerpos diferentes”.

S.I. Las cèlulas T declaran la guerra




Las células asesinas T declaran la guerra biológica
Al llegar a esta etapa, las células auxiliares T han reclutado millones de macrófagos basureros que engullen enemigos y animan a las células B y a sus anticuerpos a que se unan a la lucha contra los invasores, pero las células auxiliares T aún llaman a más refuerzos. Ordenan unirse a la batalla a millones de los más fieros luchadores: las células asesinas T.
El propósito de los virus, bacterias y parásitos es introducirse en las células corporales, ya que una vez dentro están a salvo de los macrófagos y de las células B con sus anticuerpos. Sin embargo, no están a salvo de las células asesinas T, ya que si una de estas células infectadas tan solo roza a una célula asesina T, esta acribillará a la célula infectada con proteínas letales, destruirá su ADN y derramará su contenido hasta que muera. De esta forma, las células asesinas T pueden atacar y destruir incluso a células mutantes o que se hayan vuelto cancerosas.
Además de las células asesinas T, hay otras células asesinas en el armamento del sistema inmunológico humano, a saber, las células citotóxicas. A diferencia de las células B y T, no necesitan ser activadas por un antígeno específico. Las células cancerosas y las células invadidas por otros virus son vulnerables a sus ataques. Pero su esfera de acción no se limita a los virus, pues sus “principales objetivos son las células tumorales y quizás células que hayan sido infectadas por agentes que no sean virus”, afirma Scientific American en su número de enero de 1988.
¿Cómo se enfrentan estos luchadores a los microorganismos invasores? ¿Es pura casualidad? No. Nada se deja al azar, pues gracias al sistema linfático y a la corriente sanguínea, tanto los antígenos patógenos como las células T, B, los fagocitos y los anticuerpos circulan por todo el cuerpo. Los órganos linfoideos secundarios, como son los nódulos linfáticos, el bazo, amígdalas, glándulas adenoides, zonas de tejido especializado situadas en el intestino delgado y apéndice, son lugares de iniciación de la respuesta inmunológica. Los nódulos linfáticos desempeñan una función primordial. La linfa es el fluido que impregna las células de nuestros tejidos. Se produce en esos tejidos, se acumula en vasos sanguíneos de paredes finas y fluye hacia los nódulos linfáticos, continúa por el resto del sistema linfático y finalmente completa su circuito desembocando en las venas que llegan hasta el corazón.
A medida que los antígenos patógenos pasan a través de los nódulos linfáticos, se les filtra y atrapa. Los combatientes del sistema inmunológico tardan 24 horas en completar todo el circuito linfático, pero 6 de esas horas las pasan en los nódulos linfáticos. Allí se encuentran con los antígenos invasores que han sido atrapados y comienzan las batallas más duras. Asimismo, los antígenos enemigos que fluyen por la corriente sanguínea tampoco se escapan, pues son canalizados hacia el bazo, donde los agentes contra la enfermedad están a la espera.

Entonces termina nuestra guerra interna. Las fuerzas invasoras son derrotadas. El sistema inmunológico con más de un billón de leucocitos ha ganado. Es el momento de que actúen otro tipo de células T, a saber, las células T supresoras. Cuando ven que se ha ganado la guerra, dan por terminada la batalla y despiden a las fuerzas agresoras del sistema inmunológico.

S.I. Las cèlulas no sufren de Alzheimer



Células con memoria y problemas de la inmunidad
Sin embargo, al llegar a este punto, las células B y las células T han realizado otro servicio vital: han producido células con memoria que circulan por la corriente sanguínea y los vasos linfáticos durante muchos años, en algunos casos durante toda la vida. Si alguna vez somos atacados por la misma variedad del virus de la gripe o del resfriado, o por cualquier otra sustancia extraña que nos hubiera atacado en el pasado, estas células con memoria la identificarán de inmediato y harán que el sistema inmunológico desencadene un ataque rápido y arrollador. En seguida producirán gran cantidad de células específicas de los tipos B y T que lanzarán el primer ataque contra ese agresor específico, por lo que se sofocará la nueva invasión antes de que llegue a ser importante. Un ataque que originalmente podría haber tardado tres semanas en solucionarse, de esta forma es vencido antes de que gane terreno alguno. La infección previa por este invasor específico nos hizo inmunes a él.

No obstante, el cuadro se complica debido a la existencia de diferentes variedades del virus de la gripe, que a menudo se originan en diferentes partes del mundo. Además, hay más de doscientas variedades diferentes del virus del resfriado y cada variedad tiene su antígeno específico. Por eso, debe haber unos doscientos tipos diferentes de células auxiliares T, cada uno con un receptor que se empareje con el antígeno de uno de los doscientos virus del resfriado. Pero eso no es todo. Los virus del resfriado y de la gripe están mutando constantemente, y cada vez que eso ocurre hay un nuevo antígeno de la gripe o del resfriado que requiere un nuevo receptor en una célula auxiliar T que se fije a él. El virus del resfriado sigue cambiando sus cerraduras, por eso la célula T ha de seguir buscando nuevas llaves.


Antes de criticar a los médicos que no pueden curar un resfriado común, hay que comprender el problema. Es probable que nos curemos del resfriado que tengamos en ese momento y no volvamos a ser atacados por él, pero surgirá una nueva mutación del virus y nuestro sistema inmunológico tendrá que producir una célula auxiliar T totalmente nueva que reagrupe a las fuerzas inmunológicas para la batalla. Sin embargo, una vez ganada la batalla, pronto comienza otra: la guerra es interminable.

S.I. Comunicaciòn cerebro sistema inmunològico



Comunicación entre el cerebro y el sistema inmunológico
No es extraño que se haya comparado al sistema inmunológico con el cerebro. La investigación continúa demostrando que se comunican sobre nuestra salud y que la mente ejerce influencia sobre el cuerpo, lo que incluye al sistema inmunológico. Los siguientes comentarios muestran la interacción existente:
Los inmunólogos están descubriendo más cosas sobre la relación entre el cuerpo y la mente, así como sobre los mecanismos de las enfermedades psicosomáticas.” (National Geographic, junio de 1986, página 733.)
La relación entre el sistema inmunológico y el cerebro se conoce, pero no se comprende bien. 
La tensión, la pérdida de un ser querido, la soledad y la depresión afectan el funcionamiento de los leucocitos, o de los linfocitos, lo que reduce la actividad de las células T. “La base biológica de estas interrelaciones sigue siendo en su mayor parte un misterio. 
Sin embargo, está claro que los sistemas nervioso e inmune están interrelacionados anatómica y químicamente.” (The Incredible Machine, páginas 217 y 219.)
El sistema inmunológico [...] rivaliza con el sistema nervioso central en sensibilidad, especificidad y complejidad.” (Immunology, página 283.)

La revista Science comenta la relación entre el cerebro y el sistema inmunológico: 
“Gran cantidad de pruebas indican que los dos sistemas están íntimamente relacionados. [...] La conclusión a la que estamos llegando es que los sistemas nervioso e inmune están altamente integrados y son capaces de comunicarse entre sí para coordinar sus actividades” (8 de marzo de 1985, páginas 1190-1192).
Todo esto refleja la infinita sabiduría del Creador del sistema inmune y del cerebro. 
A su vez, hace que nos preguntemos si nuestro Creador, después de implantar en nosotros maravillas como el cerebro y el sistema inmunológico, nos programaría para morir. 
En realidad, Él no lo hizo; son los científicos los que dicen que estamos diseñados de esa forma. Nos dicen que las células se dividen —se crean más de doscientos millones en nuestro cuerpo cada minuto— para reemplazar a células viejas o desgastadas. 
Sin embargo, de acuerdo con los científicos, nuestras células no se dividirán más de cincuenta veces. Cuando perdemos más de las que podemos reemplazar, llega la vejez y la muerte.

Pero el hombre no fue creado para esto, sino que lo provocó él mismo. 
Fue creado para vivir, ser fructífero, multiplicarse, llenar la Tierra y cuidarla, siempre y cuando fuese obediente a su Creador. 
Por eso, se le advirtió: si desobedeces “muriendo morirás”. El primer hombre desobedeció, se sintió culpable y se ocultó, y desde entonces, la humanidad ha estado muriendo. (Génesis 1:26-28; 2:15-17, Biblia con referencias, nota al pie de página; 3:8-10.)
Por otra parte, los sentimientos negativos persistentes con el tiempo llegan a ser “podredumbre a los huesos” y como también dice la Biblia, “un espíritu que está herido seca los huesos”. 
Una consecuencia es la disminución de la capacidad del sistema inmunológico, ya que se necesita una médula ósea sana para producir la gran cantidad de leucocitos necesarios para combatir una infección. (Proverbios 14:30; 17:22.)

Sin embargo, la muerte será reemplazada por vida, y un sistema inmunológico que funcione adecuadamente será un factor importante que contribuirá a ello. 
El propósito de Jehová de tener un paraíso terrestre lleno de humanidad justa y obediente se logrará mediante el sacrificio de rescate de Cristo Jesús. 
Entonces nadie enfermará, la muerte será eliminada y toda carne ‘se hará más fresca que en la juventud’. (Job 33:25; Isaías 33:24; Mateo 20:28; Juan 17:3; Revelación 21:4.) Entonces, el asombroso sistema inmunológico diseñado por Jehová nunca perderá la batalla contra los agentes invasores.

Incluso ahora, nuestro sistema inmunológico, con sus defectos, es un milagro de la creación. 
Cuanto más aprendemos sobre él, más nos asombra su maravilloso creador, Jehová Dios. 
Por eso, nos unimos al salmista David en su expresión inspirada: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma”. (Salmo 139:14.)

S.I. El conocimiento aumenta pero ¿..?



El conocimiento aumenta, pero el enigma persiste

Desde que apareció el virus del sida y dirigió sus ataques principalmente contra el sistema inmunológico, se han multiplicado las investigaciones y el conocimiento se ha incrementado muchísimo. No obstante, el sistema inmunológico es tan maravillosamente complejo que gran parte de su funcionamiento sigue siendo un misterio, como muestran los siguientes comentarios hechos por inmunólogos.
El inmunólogo John Kappler afirma:
 “Este campo está progresando con tanta rapidez que cuando los artículos de investigación salen en prensa, la información ya está desfasada”. (Time, 23 de mayo de 1988, página 56.)
El inmunólogo Leroy Hood, del Instituto California de Tecnología, declara: 
“Hemos llegado a comprender bien cuáles son los componentes del sistema inmunológico, pero no sabemos casi nada sobre la programación que hace que el sistema funcione, es decir, los genes que dicen a las células lo que tienen que hacer”. 
Respecto a las señales químicas semejantes a hormonas que desencadenan la reacción, las linfocinas, Hood dice que las que han sido descubiertas hasta ahora “son solo la punta del iceberg”. (National Geographic, junio de 1986, página 732; Time, 23 de mayo de 1988, página 64.)

El investigador Edward Bradley declara: “Probablemente sabemos del sistema inmunológico tan poco como Colón sabía sobre América después de su primer viaje”. (National Geographic, junio de 1986, página 732.)


Cuando surge la guerra civil
La capacidad de distinguir lo perteneciente al individuo de lo extraño a él es el sello característico del sistema inmunológico.” (Immunology, página 368.) 
Pero cuando el sistema se descontrola —como sucede a veces— no consigue hacer la distinción y acaba por librarse una guerra civil, una lucha contra sí mismo. 
Las enfermedades que entonces se producen se denominan enfermedades autoinmunes. 
Se cree que la fiebre reumática, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, la diabetes del tipo 1, la miastenia gravis y el lupus sistémico eritematoso tienen este origen.

Además, el sistema inmunológico a veces se equivoca al considerar a invasores inofensivos como enemigos peligrosos. 
La reacción alérgica puede provocarla un grano de polen, una partícula de polvo, pelo de animal o tan solo un poco de cangrejo. 
Se producen cantidades excesivas de agentes químicos potentes, como la histamina, para repeler sustancias que son inofensivas en sí mismas, por lo que las reacciones alérgicas pueden ser muy molestas: asma, estornudos, respiración forzada, goteo nasal y lacrimeo. 
En casos extremos, pueden provocar el llamado “shock anafiláctico”, condición que puede llegar a producir la muerte.

El consumo de marihuana “desempeña un papel importante en debilitar el sistema inmunológico, porque limita el desarrollo de ciertos leucocitos”. (Industrial Chemist, noviembre de 1987, página 14.)



Aumenta el número de pruebas en apoyo de que las transfusiones de sangre son perjudiciales para el sistema inmunológico. Cientos de trabajos científicos en los últimos años las han relacionado con la inmunosupresión. En un informe se comentaba que “una unidad de sangre es suficiente para producir inmunosupresión”. (Medical World News, 11 de diciembre de 1989, página 28.)

S.I. Las tropas de defensa del sistema inmunològico



Tropas de defensa en las filas del sistema inmunológico


 Fagocitos 
Células que comen. Son de dos clases: neutrófilos y macrófagos. Son basureros que consumen desperdicios inanimados, células muertas y otros tipos de basura, así como grandes cantidades de microbios invasores. Los macrófagos son más grandes, fuertes y resistentes que los neutrófilos, viven más e ingieren más microorganismos. Sin embargo, son mucho más que unidades de eliminación de basura, pues fabrican diferentes tipos de enzimas y agentes antimicrobianos y funcionan como enlaces de comunicación con otras células del sistema inmunológico e incluso con el cerebro.


 MHC (complejo mayor de histocompatibilidad) 
Moléculas que recubren las células y las identifican como pertenecientes al cuerpo. En los macrófagos, el MHC despliega una parte de los antígenos de las víctimas que el macrófago ha ingerido, lo que estimula tanto a la célula auxiliar T como al macrófago a multiplicarse prodigiosamente para aumentar su número y combatir la infección.


 Células T auxiliares 
Son los jefes de operaciones del sistema inmunológico, que identifican a los enemigos y estimulan la producción de otros guerreros, reclutándolos para que se unan a la batalla contra los invasores. Piden refuerzos entre los macrófagos, otras células T y B y estimulan la producción de células plasmáticas.


 Linfocinas 
Proteínas similares a las hormonas, que incluyen las interleucinas y el gamma interferon, y que sirven para que las células inmunológicas se comuniquen entre sí. Activan reacciones vitales en el sistema inmunológico, potenciando su respuesta frente a los gérmenes patógenos.


 Células asesinas T 
Destruyen las células en las que parasitan virus y microbios por medio de dispararles proteínas letales, con lo que acribillan sus membranas y hacen que las células se rompan. También eliminan las células que se han vuelto cancerosas.


 Células B 
Bajo el estímulo de las células auxiliares T se incrementa el número de células B y algunas se dividen y transforman en células plasmáticas.


 Células plasmáticas 
Producen millones de anticuerpos que circulan por todo el cuerpo como si fueran misiles teledirigidos.


 Anticuerpos 
Cuando los anticuerpos encuentran antígenos en su camino, sus receptores se pegan a ellos, los agarran, detienen y hacen que se agrupen de manera que se conviertan en bocados apetecibles para los fagocitos. También pueden hacer el trabajo ellos mismos, con la ayuda de los factores de complemento.


 Proteínas de complemento 
Una vez que los anticuerpos se han colocado sobre la superficie del microorganismo, las proteínas de complemento fluyen hacia ellas y les inyectan líquido, haciendo que revienten y mueran.


 Célula supresora T 
Cuando se ha contenido la infección y el sistema inmunológico ha ganado la batalla, las células supresoras T entran en acción y utilizan señales químicas para frenar toda la variedad de respuestas inmunológicas. La batalla está ganada


Células con memoria
Para entonces, las células T y las células B han generado células con memoria que circulan por la corriente sanguínea y el sistema linfático durante años, incluso durante toda la vida.
Si se produce otra invasión por el mismo tipo de organismo que había sido derrotado previamente, estas células preparan un ataque arrollador y la nueva invasión se aplasta con rapidez.
De esta forma, el cuerpo se inmuniza frente a ese microorganismo específico.
Este es el mecanismo que hace que las vacunas sean efectivas para eliminar enfermedades que constituyeron una plaga años atrás, como el sarampión, la viruela, la fiebre tifoidea, la difteria y otras.

S.I. La inmunidad espiritual



Inmunidad espiritual frente a la crisis moral
NUESTRO organismo es atacado por millones de microbios que intentan entrar en nosotros y conquistarnos. Afortunadamente, en nuestro interior hay millones de defensores que están a la espera para vencerlos cuanto antes. Su respuesta es automática, no tenemos que preocuparnos de ella. Sin embargo, hay otro tipo de invasión que debemos tener muy en cuenta si queremos sobrevivir. También amenaza la vida y hay fuerzas tras ella que son incluso menos visibles que los microorganismos causantes de las enfermedades.
Atacan la mente y el corazón, el pensamiento y las emociones, y sus manifestaciones visibles alimentan los deseos de la carne, pero dejan al espíritu hambriento y sin gozo. A veces de forma sutil y otras de modo flagrante, las masas de la humanidad son arrojadas a la crisis moral cada vez más extensa que plaga a esta generación. De la misma forma que el sistema inmunológico protege a nuestro cuerpo de las invasiones víricas y microbianas, ¿hay alguna forma de proteger nuestra espiritualidad frente a sus atacantes? Sin duda la hay.
¿Dónde podemos conseguir anticuerpos espirituales lo bastante poderosos como para inmunizarnos frente a la crisis moral? Resulta obvio que ni la gran cantidad de libros vendidos sobre psicología popular ni los más pesados tomos de psiquiatría pueden hacerlo.
Un columnista apunta hacia una fuente superior para buscar ayuda: “Es imposible que una comunidad o nación tenga principios morales sin tener fe en Dios, porque todo se reduce rápidamente al ‘yo’, y un ‘yo’ sin nada más carece de sentido”. Cuando se pidió al disidente ruso Alexander Solzhenitsin que identificara el problema clave del siglo XX, declaró: “Los hombres se han olvidado de Dios. [...] Todo el siglo XX ha sido arrastrado por el torbellino del ateísmo y la autodestrucción”.
Uno de los pioneros de la psiquiatría moderna, el doctor C. G. Jung, indicó el ingrediente esencial para resistir la caída de los valores morales: “El individuo que no tiene puesta su esperanza en Dios no puede resistir por sus propios medios los ataques físicos y morales del mundo. Para lograrlo necesita la evidencia de la experiencia interna y trascendente, que es la única que puede protegerle de ser absorbido irremediablemente por la masa. Una mera comprensión intelectual o hasta ética [...] carece del empuje de la convicción religiosa, ya que es meramente racional”. (The Undiscovered Self, página 34.)

Tan solo la Biblia, cuando se aplica a nuestra conducta diaria, suministra los anticuerpos espirituales necesarios para proteger la mente y el corazón de los antígenos corruptos que nos rodean y que provienen de las “expresiones inspiradas inmundas” semejantes a ranas que nos conducirán a la guerra con Dios. (Revelación 16:13, 14; 1 Juan 4:1.)

S.I. Anticuerpos espirituales



Anticuerpos que protegen nuestra espiritualidad


 La Palabra de Dios tiene el poder de cambiar vidas:

(1 Corintios 6:9-11.)
Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios. Y, sin embargo, eso era lo que algunos de ustedes eran. Pero ustedes han sido lavados, pero ustedes han sido santificados, pero ustedes han sido declarados justos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con el espíritu de nuestro Dios.” 

(1 Pedro 4:3, 4.)
Porque basta el tiempo que ha pasado para que ustedes hayan obrado la voluntad de las naciones cuando procedían en hechos de conducta relajada, lujurias, excesos con vino, diversiones estrepitosas, partidas de beber e idolatrías ilegales. Porque no continúan corriendo con ellos en este derrotero al mismo bajo sumidero de disolución, ellos están perplejos y siguen hablando injuriosamente de ustedes.” 

(Colosenses 3:9, 10.)
Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, y vístanse de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la ha creado.” 

 Cuando se ponen en práctica sus consejos, las Escrituras nos protegen del materialismo:
Mantengan abiertos los ojos y guárdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee.” (Lucas 12:15.)
Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo [...]. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales.” (1 Timoteo 6:9, 10.)
Tal como uno ha salido del vientre de su madre, desnudo volverá a irse, tal como vino; y absolutamente nada puede uno llevarse por su duro trabajo.” (Eclesiastés 5:15.)

Cuidar la Tierra, no contaminarla ni física ni espiritualmente:
Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara.” (Génesis 2:15.)
Dios “la formó aun para ser habitada”. (Isaías 45:18.)
La tierra la ha dado a los hijos de los hombres.” (Salmo 115:16.)
La mismísima tierra ha sido contaminada bajo sus habitantes [...] y a los que la habitan se les considera culpables.” (Isaías 24:5, 6.)
Dios vendrá a “causar la ruina de los que están arruinando la tierra”. (Revelación 11:18.).

Evitar el espíritu del yoísmo, la egolatría:
Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría.” (Colosenses 3:5.)

 Evitar compañías inmorales:
No se extravíen. Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles.” (1 Corintios 15:33.)
El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal.” (Proverbios 13:20.)

Estar en guardia contra Satanás y su mundo:
El dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos.” (2 Corintios 4:4.)
Sabemos que nosotros nos originamos de Dios, pero el mundo entero yace en el poder del inicuo.” (1 Juan 5:19.)
Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; porque todo lo que hay en el mundo —el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno— no se origina del Padre, sino que se origina del mundo. Además, el mundo va pasando, y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:15-17.)

Prepararse contra cualquier fuerza demoniaca invisible:
Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra [...] las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efesios 6:11, 12.)
Opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.” (Santiago 4:7, 8.)

Seguir principios dignos y el modelo de conducta perfecta:
Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda.” (Salmo 119:105.)
Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16, 17.)
Cristo sufrió por ustedes, dejándoles dechado para que sigan sus pasos con sumo cuidado y atención.” (1 Pedro 2:21.)

La forma de pensar que moldea nuestra mente:
Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Romanos 12:2.)
Cuantas cosas sean verdaderas, cuantas sean de seria consideración, cuantas sean justas, cuantas sean castas, cuantas sean amables, cuantas sean de buena reputación, cualquier virtud que haya y cualquier cosa que haya digna de alabanza, continúen considerando estas cosas.” (Filipenses 4:8.)

La educación de los hijos que protege contra la delincuencia:
Desde la infancia has conocido los santos escritos, que pueden hacerte sabio para la salvación mediante la fe relacionada con Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:15.)
Entrena al muchacho conforme al camino para él; aun cuando se haga viejo no se desviará de él.” (Proverbios 22:6.)
El que retiene su vara odia a su hijo, pero el que lo ama es el que de veras lo busca con disciplina.” (Proverbios 13:24.)
Pues, ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia.” (Hebreos 12:7, 11.)
Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes.” (Deuteronomio 6:6, 7.)
Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor, porque esto es justo. Y ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová.” (Efesios 6:1, 4.)

Evitar los divorcios que traen consigo familias monoparentales, delincuencia, drogas e inmoralidad sexual:
“‘Con la esposa de tu juventud que nadie trate traidoramente. Porque él ha odiado un divorciarse’, ha dicho Jehová el Dios de Israel.” (Malaquías 2:15, 16.)
Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio.” (Mateo 19:9.)

El amor que eliminará toda violencia, delito, racismo, droga, borrachera, odio y abuso:
Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Y “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. (Marcos 12:30, 31.)
Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas.” (Mateo 7:12.)

Esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos.” (1 Juan 5:3.)

S.I. Agoniza el Viejo Mundo: uno nuevo Nace



El viejo mundo agoniza: nace uno nuevo

Muchos psicólogos y psiquiatras de hoy no consideran prácticas las restricciones que imponen las Escrituras sobre el comportamiento. 
Hay quienes aceptan la inmoralidad sexual y la homosexualidad tan solo como estilos de vida diferentes.
 Las diferencias entre lo bueno y lo malo son cada vez más difusas a medida que se adopta la “nueva moralidad”. 
Es un reflejo moderno de lo que dice Isaías 5:20: “¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!”
La Biblia dice de ellos: “Todos ustedes son médicos de ningún valor”. (Job 13:4.) Dejan el campo libre a los antígenos patógenos espirituales y no ofrecen recetas de anticuerpos para combatirlos.
Las condiciones de este viejo mundo muestran que está en sus “últimos días” y que será sustituido por un nuevo mundo donde habrá justicia. 
“Los cielos y la tierra que existen ahora están guardados para fuego y están en reserva para el día de juicio y de la destrucción de los hombres impíos. Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar.” (2 Timoteo 3:1-5; 2 Pedro 3:7, 13.)

El nuevo mundo verá el fin del dolor, la enfermedad y la muerte, y abrirá el camino hacia la vida en una Tierra paradisiaca:

(Isaías 33:24.).
 “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”. 

(Revelación 21:3, 4.)
 Dios “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. .

 La receta para conseguir ese mundo la encontramos en Juan 17:3: 
“Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”.

S.I. Dialogando con la cèlula

¡Oye amiga!.- le dije a la cèlula.- Tu vida si que es interesante, me impresiona saber lo efectivo que es tu ejèrcito...o sea,
 .-continuè diciendo.-... por lo que veo
tu ejèrcito se compone principalmente  de que  en los huesos, allì en la mèdula es donde se fabrican los glòbulos blancos
y desde allì salen....maduran...
y forman tres divisiones diferentes de soldados....
(con razòn me gustaba tanto la cazuela que preparaba la abuelita,
era mi fascinaciòn ver en el plato ese hueso rodeado en su exterior de un poco de carne, y al centro, un agujero llenito de esa 
mèdula, (grasita tan rica.

De las tres divisiones.- me comenzò a decir mi amiga la cèlula.-, una son Fagocitos, y las otras son dos divisiones de Linfocitos, los cuales unas son, cèlulas T, y las B. 
En las cèlulas T hay tres compañìas de soldados, una compañìa son las cèlulas auxiliares, otra son las cèlulas supresoras, y otras son las cèlulas asesinas.
¡¡¡¡Ahora si que me diò miedo....¡huyyyyy!, asesinas!!!

Somos uno con Cristo y con Dios





Hay que reconocer que existe gente ingenua en este mundo, y encima son estafados por el dios de este mundo, el mismo que le ofreciò a Jesùs, (un hombre que viviò hace unos dos mil años atràs), todos los reinos del mundo si este Jesùs se arrodillaba ante el, al parecer creo que es lo mismo que estàis haciendo la mayorìa de vosotros en 
estos tiempos, allì de rodillas.
Claro que la diferencia està en que el chico del 
burro rechazò esa tremenda oferta, mientras vosotros, 
os faltò tiempo para aceptarla.

 Claro que èl, el gobernante de este mundo os ha puesto a vosotros  bajo vuestras  rodillas un par de almohadones pequeños para que estas no se sientan heridas y podàis  vosotros  estar mucho tiempo asì ante el. 

Ya vèis que vuestro  dios es muy amoroso con vosotros, os cuida, os mima, os hace cosquillas en vuestra barriguita con el tridente, y con sus patas de cabra vuestro  dios pisa el lagar donde hace fermentar la uva para hacer despuès un buen vaso de vino que el os ofrece el cual vosotros bebèis con avidèz.

Los cuernos, grandes y puntiagudos que sobresalen de su cabeza, vuestro  dios los utiliza para que vosotros colguèis allì vuestras  ropas ìntimas y no pasèis verguenza el dìa que alguien desee revisar en què parte de vuestro  cuerpo tenèis vosotros la marca de la bestia.

Y su cola, terminada en punta de flecha , el la utiliza para espantaros a vosotros esas revoltosas moscas que os molestan hablandoos de la verdad de Dios....

Sin embargo todo eso, vuestro  dios y gobernante lo hace con el mayor de los cariños, como si fuese un àngel de luz, y sus ayudantes, (sus ministros), mantienen las velas en alto como suelen hacerlo los que parecen ministros de justicia, pareciendo como vosotros, justos en si mismos.

Por ejemplo tenemos una revelacion muy clara y es cuando Jesus dijo: yo y mi padre somos uno.
¿Queria decir que tanto el Padre que envio a Jesùs y Jesùs fueran la misma persona ? 
¡claro que no!, mas bien por su buena relacion de Cristo con Dios, su Padre , se puede  decir que son uno , no una sola persona, sino por que tienen armonia en todo , estan de acuerdo en todo , por eso el dijo que todos los cristianos verdaderos deben ser uno , como el y su padre son uno.

Claramente esto no significando que todos nos convertiremos junto con Dios y Cristo en una sola persona, analizad cada texto dicho por el mismo Jesùs allì en el evangelio de 
Juan 17:21 ""....para que todos sean uno. como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste""

Dice el apòstol Juan  en 17:11: ""Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que Me has dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno.""

Y Juan 17:23  dice: ""yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.""

El apòstol Pablo en la carta a los  Romanos 12:5 dijo: "" así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. 

En su carta a los Gálatas 3:28 dice: "" No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús."".

En su 1ª carta a los Corintios en 12:20 dijo: "" Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo.""

En la misma carta 1ª Corintios 1:9 dijo: "" Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.""

El apòstol Juan en su primera carta 1ª Juan 1:3 dijo: "" lo que hemos visto y oído, esto os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y que nuestra comunión sea con el Padre, y con su Hijo Jesús, el Cristo.""

y el  versìculo 6 dice: ""Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad;""

En su carta a los Efesios, el apòstol Pablo dijo: Efesios 4:3; ""esforzándose solícitamente por observar la unidad del espíritu en el vínculo unidor de la paz."" 

Y el apòstol Juan dijo en su 1ª Juan 2:24; "" En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que oísteis desde el principio. Si lo que oísteis desde el principio permanece en vosotros, vosotros también permaneceréis en el Hijo y en el Padre."" 

Juan 17:26; "" Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos.” 

1 Juan 1:7 mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. 

Efesios 4:13;"".... hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, 
a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo"".

Juan 14:20; "" En ese día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros."" 

Juan 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.""

 1 Juan 1: 3 lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.""


Jesus y sus apostoles siempre recalcaron que el pueblo 
de Dios debe estar unido , ser uno solo como el cuerpo 
que, aunque tiene muchos miembros todos son imprescindibles, pues la unidad es fundamental en el 
pueblo de Dios, Jesùs lo dijo allì en el evangelio 
de  Mateo 12:25;"" Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.""

 Lucas 11:17; "" Pero conociendo El sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba.""
Efesios 4:13;  "...hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo...."" 

Colosenses 3:14; "" Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad."" 

Efesios 4:3 esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.